Historia
Nuestro origen
Nuestra institución Odd Fellow-Rebekah Children’s Home de California (RCS) fue fundada en 1897 como un asilo de huérfanos. No obstante, en 1957 nuestra organización comenzó a hacerse cargo de niños que las cortes nos enviaban debido a que habían sido abusados sexualmente, tratados con violencia, padecían de desnutrición o habían sido objeto de abandono. En 1987 la institución integró servicios para colocar a los pequeños en hogares temporales y para apoyar a los niños y sus familias. RCS en 1993 comenzó a proporcionar servicios que iban más allá de los confines de la institución y llegaban hasta el núcleo de nuestra sociedad, la familia. Estos servicios incluyen apoyo a los padres, prevención, e intervención temprana.
Rebekah Children’s Services en 1997 se cambió de nombre y empezó a prestar servicios que se centraban en todos los aspectos de la vida familiar y la familia. Estos servicios involucran a todos los miembros de una familia y son diseñados por las familias que reciben los servicios y profesionales en el campo. Los servicios especializados satisfacen las necesidades de cada niño y familia en particular. A fin de apoyar las necesidades especiales de los pequeños que viven en nuestra institución y comunidad, RCS desarrolló e instauró un sistema de educación no pública en 1999.
RCS, en un esfuerzo por servir mejor a los niños y las familias, extendió sus servicios a la comunidad en el 2001 al ofrecer terapia de consulta externa para los pequeños que viven en el Distrito Escolar Unificado de Gilroy. Asimismo, RCS provee servicios de prevención escolar y educación a la comunidad de Gilroy. En el 2002 nuestra institución obtuvo su licencia para las adopciones.
Historia
Rebekah Children’s Services [RCS] fue establecida en 1896 por la California Rebekah Assembly como un asilo de huérfanos. La primera casa para los niños, una estructura de madera grande construida con aproximadamente 12,000 dólares, abrió sus puertas el 27 de octubre en 1897 sobre un pedazo de tierra donada por Carolina Hoxett, residente de la ciudad de Gilroy, una de las presidentas de la California Rebekah Assembly. Catorce niños vivían allí. Al principio, la casa sólo admitía a los huérfanos o niños que eran familiares de un miembro de la logia masónica conocida como Independent Order of Odd Fellows o la Rebekah Assembly. En su primer año de existencia unos 33 niños vivieron en la casa. En 1903 un hospital pasó a formar parte del recinto original, con lo que se amplió la extensión de la propiedad a 10 acres. Cuando el gran terremoto de San Francisco destruyó la mayoría de los registros en 1906, unos 57 pequeños vivían en la casa. Once años más tarde, en 1917, decidieron ampliar la casa para poder alojar a unos 125 niños. En ese entonces un comité recomendó trasladar el hogar de huérfanos a un local de la escuela Hawthorne Grammar School en San José. Sin embargo, miembros de la comunidad de Gilroy, preocupados por que una ciudad como San José podría ver a los niños como personas “institucionalizadas”, es decir como enfermos o criminales, impidió que el hogar de huérfanos fuera trasladado, por lo que se quedó en su local original en Gilroy. El arquitecto W.H. Wells fue contratado para diseñar un edificio nuevo. El nuevo hogar para niños fue dedicado el 9 de octubre de 1921 y es la estructura donde RCS está prestando sus servicios hoy día. El número más grande de niños que ha llegado a vivir en la casa fue de 108 en 1927. Entre 1897 y 1955, los pequeños vivían en el hogar un promedio de cinco años. No obstante, unos 66 niños llegaron a vivir en la casa durante más de 10 años. Los niños que permanecieron más tiempo en el hogar, 17 años, fueron los gemelos Joe y Josephine Warmonth.
A los niños que vivieron el hogar hasta la década de 1950 se les llamó cariñosamente “los niños de la casa”. Estos niños más tarde formaron una asociación de alumnos de la casa y sostuvieron reuniones a través de los años en el sitio donde vivieron una buena parte de sus vidas. RCS tiene una lista de correo electrónico de “los niños de la casa” que se han mantenido en contacto con la organización. Además, posee algunos registros originales de estos alumnos. Dos de los llamados “niños de la casa”, Ray y Kitty Burgess, escribieron la historia del hogar en un libro titulado “IOOF Children's Home 1897-1957”. Asimismo, ayudaron a recolectar artefactos que pertenecieron en un tiempo a la casa para el museo de la RCS. Recientemente, publicaron una colección de cuentos escritos por algunos de “los niños de la casa”, los cuales nos dan una idea de las experiencias vividas por estas personas en la casa de los niños.
ÉL ME ATRAPÓ - Marie Smith Scriven, Alumna de la Clase de 1936
Desperté la mañana del 28 de agosto de 1933, llena de ansiosa anticipación. Por fin llegó mi dieciseisavo cumpleaños, el cual había estado esperando durante mucho tiempo para poder ser considerada como una de las “muchachas grandes”.
Cuando me vestí, bajé las escaleras rápidamente hacia el vestíbulo, donde canté “Sweet Sixteen and Never Been Kissed” con mucho entusiasmo y alegría mientras bailaba. De repente apareció George Scriven, corría hacia mí con un brillo en sus ojos. Di la vuelta y corrí por el vestíbulo mientras el me perseguía. Ya casi en las escaleras me atrapó y me besó en mis labios inocentes. Di un giro y subí las escaleras, riendo tontamente hasta que llegué a mi cuarto. Allí les conté a las otras niñas lo que George me había hecho. Las otras niñas pensaron que lo que me había pasado era muy divertido y comenzaron a reír estrepitosamente.
Un día hubo un programa en el gimnasio de la escuela secundaria. Las gradas estaban llenas con los muchachos y muchachas de las diferentes clases. Y en medio de programa de diversión apareció George cantando. Mientras su bonita voz cantaba nuestra canción, me vió serenamente sentada en la cuarta hilera, de abajo para arriba, más o menos. Terminó de cantar sin quitarme los ojos. Mis compañeros me miraban mientras yo me hundía más y más en mi asiento. No recuerdo el nombre de la canción, pero su final fue “y vamos a tener una familia holandesa pequeña” que me causó una risa nerviosa. Juré que jamás le iba a perdonar la vergüenza que me había hecho pasar.
George y yo finalmente nos graduamos, salimos del hogar de huérfanos y tomamos distintos caminos. Nos casamos con otras personas y tuvimos nuestras propias familias.
¿Pero adivina qué? Unos sesenta años después de ese primer beso, George por fin me atrapó para siempre. Acabamos de celebrar nuestro séptimo aniversario de boda. Me canta "Here she comes, Miss America" cada mañana cuando subo las escaleras. Ahora sus canciones no me molestan. En realidad, me encantan.
LLUVIAS FUERTES - Publicado en el Boletín Mensual de Noticias del Hogar de Huérfanos Rebekah 1910-1912
La escuela empezó el 3 de enero de 1911. Durante las vacaciones navideñas, dormimos una hora más de lo usual. El timbre sonó a las siete de la mañana. El timbre para anunciar el desayuno repicó a las siete y media. Los días eran cortos, pero agradables. La cena llegó a las cinco y media de la tarde. Obviamente porque a esta hora ya estaba oscuro, usamos luz eléctrica. Después de la cena disfrutamos de leer hasta las ocho o las ocho y media de la noche. Luego vino la hora de dormir.
Ese día llovió muy fuerte. En años pasados la lluvia fuerte no nos había dejado salir del edificio. Un estero impedía nuestro paso al oeste y el sur, y no pudimos cruzar el puente hacia el pueblo. Había una gran ciénaga en el campo frente al hogar que se llenaba y desbordaba cuando llegaban las lluvias fuertes. El agua de la ciénaga nos cortaba el camino desde el este. La carretera estaba intransitable desde este punto, así que nos quedamos encerrados en la casa. De vez en cuando el agua de la lluvia llenaba el sótano, lo que nos obligaba a poner nuestros víveres sobre cajones. Cuando llegaron las inundaciones, a los muchachos los mantenían ocupados con las palas.
TRES VIOLINISTAS - Kitty Caillau Burgess, Alumna de la Clase de 1943
La música tuvo un papel muy importante en la vida de los niños en la casa. Esto se hacía evidente en los ejercicios, la orquesta y los recitales de los pequeños. Charlene, Norma y Kitty estaban en octavo grado, cuando decidieron que les gustaría aprender a tocar el violín. Para asegurarse de que nuestra decisión no era un simple capricho, la señorita Williams nos llamó a la oficina para discutir la práctica diaria y la posibilidad de formar parte de la orquesta. Cada lunes había clases privadas de música, las cuales se llevaban a cabo después de clases. La orquesta practicaba por la tarde, al terminar la cena, y realizaba sus interpretaciones musicales los domingos frente a los invitados de la logia. La señorita Williams nos dijo que si empezábamos a tocar el violín, entonces íbamos a tener que seguir en el programa de música. Las tres dijimos que si lo queríamos hacer. Todas seguimos en el programa de música hasta nuestra graduación en 1943.
Después de comenzar a tomar clases de violín, Norma y yo empezamos también clases de piano con la señora Bannister. Eso fue algo muy conveniente porque había tres pianos, cada uno en un cuarto separado en la sala grande. Los domingos Norma y yo tocábamos el piano de cola en dúo en el cuarto de música para las visitas de la logia. Yo toqué el piano para Kenneth Sanford cuando cantaba canciones como parte del programa de música. Durante su graduación del octavo grado Norma y Kitty tocaron el piano en dúo.
Otra parte del programa de música era el coro. La mayoría de las muchachas en la orquesta también eran parte del coro de la casa y de vez en cuando participaban en el coro de la iglesia los domingos.
LUCES ELÉCTRICAS - Publicado en el Boletín Mensual de Noticias del Hogar de Huérfanos Rebekah 1910-1912
El edificio de la casa fue conectado al sistema de agua de la ciudad. El gas iluminaba las linternas. En 1900 la maquinaria de sistema de gas de acetileno de la casa empezó a fallar y tuvo que ser reemplazado. Poco después nuestras linternas eran iluminadas con el gas de la ciudad. Usábamos el gas para iluminar la casa y cocinar nuestra comida.
El horno se calentaba con leña y el carbón daba calor a la casa. Las provisiones anuales de carbón se almacenaban en el sótano. Los muchachos parecían un equipo de mugrientos fogoneros después de salir del sótano al terminar su trabajo. Los muchachos también parecían una compañía de actores con cejas negras carbón al llegar a la mesa. La leña era transportada y almacenada en el sótano.
Durante los primeros seis años de existencia la casa era calentada con gas generado por nuestra propia maquinaria. El gas era realmente de muy baja calidad y después de unos cuantos años instalaron el gas de la ciudad. Esa fue una mejora grande e instantánea en la casa. Los enseres fijos y la luz también mejoraron. El gas nos iluminó hasta noviembre, cuando finalmente instalaron la luz eléctrica. Una empresa de San José se encargó de la instalación eléctrica en la casa. Todos los cables estaban ocultados. Las lámparas fueron instaladas por otra empresa de San José. Durante una emergencia o un apagón podíamos iluminar la casa con gas.
EL MES DE DICIEMBRE EN LA CASA
Durante el año la mayoría de los niños trabajaban para ganar dinero adicional. Las muchachas trabajaban durante el verano cortando albaricoques y recogiendo ciruelas. Los muchachos también trabajaban en la pizca de albaricoques y ciruelas. Otros niños y niñas tenían trabajos en empresas locales en Gilroy.
Unas dos semanas antes de la Navidad nos vestíamos bien y nos subíamos en el autobús del hogar. Nos íbamos a San José, a unas treinta millas de distancia, para ir a hacer nuestras compras navideñas. Los niños compraban regalos para alguno de los padres, sus hermanos o hermanas, o para sus amigos.
En los años 30 y 40 la zona comercial principal y tiendas estaban en el centro de San José por la First Street. Cuando llegamos al centro de la ciudad, nos encontramos con hermosos adornos y luces navideños. Una vez allí nos dieron las últimas instrucciones: teníamos que regresar al autobús a las tres de la tarde para luego ser transportados de nuevo a la casa. Al salir del autobús nos juntamos con nuestros amigos y nos fuimos a caminar por las calles. El tiempo que teníamos para ver tantas cosas era muy corto, tan sólo unas pocas horas.
Nos fuimos a pasear por muchas de las tiendas, entre ellas Penny's, Woolworth y Harts. La tienda Harts era una de las más grandes. En ella había un surtido enorme de juguetes y ropa hermosa. Algunos de nosotros nos pasamos gran parte del tiempo paseando en las escaleras mecánicas mirando los adornos navideños. A veces había tantas cosas hermosas de donde escoger que era muy difícil decidir que comprar.
Ya para las dos de la tarde nos sentíamos cansados. Las tiendas ya no nos parecían tan interesantes como al principio, pero aún nos faltaba una cosa por comprar. Durante nuestro paseo vimos algunas cajas de chocolates de una libra y chocolates con cerezas en el centro. Este sería el regalo que nos haríamos a nosotros mismos. A nuestro regreso a Gilroy no hablamos mucho porque estábamos cansados y llevábamos nuestras bocas llenas de deliciosos caramelos.
La mayoría de las logias hicieron un esfuerzo especial para recordar a los niños de la casa durante las fiestas. Al acercarse el día primero de diciembre, la Logia de Santa Rosa nos dijo que quería que preparáramos una lista de los regalos que deseábamos recibir para la Navidad. Podíamos escoger nuestros regalos del catálogo de Montgomery Ward, pero teníamos que mantenernos dentro del precio límite especificado por la logia. Cada niño podía escoger tres cosas que más le gustaran. De esta manera si la logia no podía encontrar el primer artículo de la lista, entonces tratarían de encontrar el segundo o el tercero. Así todos los niños recibían su regalo preferido.
El fin de semana antes de la Navidad miembros de la Logia de Sonoma viajaron a Gilroy para su visita anual. Llegaron a Gilroy con gran estrépito. Sobre el primer carro se encontraba sentado Papá Noel. Detrás de él venía una procesión de automóviles. Todos usaron el mismo camino que pasaba justo por delante de la entrada principal de la casa y hacía un círculo hacia la salida. Otros carros se dirigieron hacia la parte trasera de la casa, cerca de la cocina, para descargar la comida para el almuerzo. Mientras nosotros cenábamos el pavo que los miembros de la logia habían preparado, ellos estaban decorando un árbol navideño de 12 pies de altura que se encontraba en el césped frente a la casa. Después de cenar, los niños salieron afuera a jugar y fue entonces que vieron una cantidad enorme de regalos y las medias llenas de fruta seca y caramelos bajo el árbol.
Unos días antes de la Navidad, habían sacado todas las sillas y los instrumentos para la orquesta del cuarto de música. Luego colocaron un árbol navideño en el cuarto y los niños más grandes ayudaron a decorarlo con adornos y luces navideños. Relazaron la decoración del árbol al colocar luces en el techo y sobre el piso. En la víspera de la navidad los niños se reunieron una hora después de la cena y fue entonces que se les dieron sus regalos. La mayoría de los niños tenía una logia que los patrocinara. Otros regalos, que algunos de los padres habían comprado, se encontraban guardados en un cuarto cerca del vestíbulo principal hasta la Navidad. Cantamos algunos villancicos. Luego sonaron las campanas y apareció Papá Noel. Todos tratamos de adivinar quien era Papá Noel. Una vez Papá Noel había sido una de las niñas de más edad. En otra ocasión fue un miembro de la junta directiva o quizá fue uno de los trabajadores de la casa. La señorita Williams ayudó a Papá Noel a distribuir los regalos. Había naranjas y bolsas con caramelos para cada uno de los niños.
Los villancicos fueron una parte maravillosa de nuestras celebraciones navideñas, así como también lo fue el coro de nuestra casa. Los miembros del coro cantaban sus villancicos para los representantes de las logias. La orquesta tocaba su música mientras el coro cantaba. Durante las fiestas y la mayor parte del año el coro de la casa cantaba en la escuela secundaria y en la iglesia. La música fue una gran parte de nuestras vidas.
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